martes, 11 de marzo de 2008

Gustavo Freudenthal, fotomontajes en 1917

La gallina ciega.
Fotografía firmada y fechada en Zaragoza en 1917:

La gallina ciega es una obra del pintor Francisco de Goya. Es uno de los cartones realizados para la Real Fábrica de Tapices en 1789 y estaba dedicado para la decoración de la habitación de las infantas en el Palacio de El Pardo. El cuadro muestra a muchachos y muchachas jugando al juego del cucharón en el cual una persona, con los ojos vendados, intenta alcanzar a otros con un cucharón. Así vemos que, a la derecha, un personaje se agacha mientras otro aleja su cuerpo de la cuchara . También vemos a la izquierda un hombre y una mujer cortejando. A la derecha un árbol y detrás un pequeño lago con montañas al fondo y nubes en el cielo.
Los jóvenes van vestidos de majos y majas como era habitual en las clases bajas de la sociedad española a las que la aristocracia , sin embargo, imitaba a su vez vistiendo de manera semejante.

La fotografía muestra ligeras variaciones en relación con el lienzo empezando por las medidas pues, mientras que en ésta su disposición es horizontal (44 x 54 cm), en el lienzo la disposición es vertical (3,5 x 2,69 m). Como dato curioso los personajes que están de espalda en la foto son mas altos que aquellos que ocupan la misma posición en el cuadro, además falta el personaje que asoma detrás de la dama del sombrero. Sin embargo la habilidad del fotógrafo es enorme realmente nos parece ver que la foto se correspondiente exactamente con el cuadro. El aire, el espíritu de la obra pictórica esta plasmado en la foto magníficamente.

Estos fotomontajes son muy raros para la época y suponen un atrevimiento fotográfico propio de un gran fotógrafo. Fotografías de este tipo, en estos años, son extraordinariamente raras pues quedaban en el círculo íntimo del fotógrafo o de la persona que encargó dicho tema.
Freudenthal, a pesar de su nombre, es un fotógrafo zaragozano que trabajó como redactor en el periódico el Heraldo de Aragón y luego abrió su estudio, con el nombre de Art-Studio en la calle Coso 31 de Zaragoza.
  • Gran Enciclopedia Aragonesa On line Fotografía: La figura más importante de la fotografía zaragozana en las primeras décadas del siglo XX fue Gustavo Freudental, con galería en Coso, 33, y después, en 1911, al inaugurar el Banco de Aragón su nuevo edificio, en el ático del mismo, una galería acristalada especialmente diseñada para él. Freudental realiza también en estos primeros años las fotografías que publicaba Heraldo de Aragón
  • Articulo en el Heraldo de Soria

Es la historia de un pintor viajando al Pirineo altoaragonés a principios de siglo con sus cuadernos de dibujo y sus aparejos para tomar apuntes. Su primera estancia fue una semana de agosto de 1912, cuando se hospedó en la Fonda Aísa, que hoy es hostal, en la plaza mayor de Ansó.
"Hablamos con la gente mayor de allí y nos lo confirmaron, porque era la única casa de huéspedes", apunta el alcalde ansotano. Tomaba notas recogiendo paisajes y escenas de la vida cotidiana. Para facilitar su trabajo, el artista valenciano iba acompañado por un fotógrafo que inmortalizaba esas imágenes y fue Gustavo Freudenthal (Hannover, Alemania 1869-Zaragoza, 1948), el primero que trabajó en HERALDO.
VACACIONES EN JACA
En julio de 1914, Sorolla decidió pasar sus vacaciones en Jaca con su familia para elaborar los lienzos de Aragón y Navarra. Tal era la conexión con el fotógrafo alemán Freudenthal, instalado en Zaragoza como retratista de la vida social, que este se convirtío en testigo de la "boda distinguida" de la hija del artista, María Clotilde Sorolla, y el pintor Francisco Pardo, celebrada en la catedral de Jaca. Así lo contó este diario en portada el 8 de septiembre de 1914. 


“1 coso de Remolinos del h. Freudenthal”. Gustavo Freudenthal (1869-1948) fue cónsul de Alemania en Zaragoza y uno de los fotógrafos más importantes de Aragón en la época (establecido desde 1906), destacando como retratista de toda la burguesía y la aristocracia locales o de paso por la ciudad; alcanzó la distinción honorífica de Fotógrafo de la Real Casa. Su estudio galería se situaba en la antigua sede del Banco de Aragón (actual Coso, 42), proyectado por Manuel del Busto en 1913, en el ático, todo acristalado para que lo inundara la luz natural. Por lógica, la
obra mencionada tendría que ser un boceto preparatorio para una de las pechinas de la iglesia parroquial de Remolinos, a menos que se refiera a la fotografía publicada en 1923, cuya presencia
en la lista no se comprendería muy bien. Conviene mencionar que Freudenthal fotografió para el conde de Gabarda las pinturas de Goya del palacio de Sobradiel e incluso acompañó al conde en un viaje a Austria seguramente realizado para procurar su venta
.
  •  Pintura de Goya que fue propiedad de los Condes de Gabarda en el Museo Lazaro Galdiano de Madrid. El Entierro de Cristo     Procede del Palacio de los Condes de Sobradiel (D. Joaquín Cayetano Cavero y Pueyo con motivo de la reforma que realizó en su palacio de Zaragoza, encargó a Goya la decoración mural de la capilla); del Conde de Gabarda (D. Joaquín Cavero y Síchar, fue quién mandó extraer las pinturas del muro y trasladarlas a lienzo); de la Condesa viuda de Gabarda (en 1929 fueron depositadas en el Museo de Zaragoza hasta 1932 en que fueron vendidas dispersándose el conjunto); y adquirido por Don José Lázaro en 1932
  • Palacio de los Condes de Gabarda Zaragoza Patrimonio Historico
  • Fotografias de Freudenthal en el libro Zaragoza la Ciudad sumergida de Eduardo Laborda. Vease comentario en Sombras Boletin de la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza
Por último señalar una anécdota:

  • Esta foto fue encontrada en un anticuario de Castilla. Estaba con un marco grande, carísimo. Solicité al anticuario si me podía vender la foto sin el marco y, encantado, por un precio ridículo, me la vendió al instante. Para él sólo interesaba el marco que era como otros muchos pero "vendible si le quitábamos la foto".

véase la imagen original:

  • En el estudio

El disfraz y la mascara en el retrato fotográfico del  siglo XIX
de M. Carmen Cabrejas Almena

se puede leer

..............Por otro lado, en la época se dieron otro tipo de prácticas dentro del retrato fotográfico en las que predominaba el carácter de reflexión íntima, y en las que el uso del disfraz adquiría el carácter de broma privada o se vinculaba a cuestionamientos
identitarios de varios tipos (sociales, de género, sexuales). Se trataba de manifestaciones que no estaban pensadas para participar en el juego social del intercambio y coleccionismo de imágenes, y que quedaban en un ámbito íntimo, reducido, a menudo el de los propios fotógrafos y sus allegados. Dentro de estas prácticas (que en el género del retrato tienen abundantes y variados representantes por todo el mundo) resultan particularmente interesantes aquellas en las que además de una reflexión de carácter individual acerca de la noción de identidad, se efectúa también una crítica sobre el concepto de retrato fotográfico difundido a nivel social............................

.........En ocasiones, la utilización de ambientaciones iba acompañada del empleo de disfraces, con los que la ilusión de realidad de la imagen obtenida era total. En este tipo de retratos comerciales con disfraz, la motivación más frecuente era el deseo de conseguir una imagen sorprendente, con la que impresionar al receptor o eventual espectador de la fotografía ....................

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